Tras muchos años conectada de forma muy consciente con mi voz, me siguen sorprendiendo las diferentes manifestaciones y los diversos lenguajes que descubro, experimento y puedo sentir a través de ella.

Son momentos de revisión, de aprendizaje pausado y puesta en práctica desde la comprensión, la tranquilidad, la sabiduría propia de la que se busca, se rebela y por momentos, se opone a lo sencillo.

Gracias al vínculo con mi voz, de alguna manera, me siento “atleta” (deportista) estando en constante reconocimiento del engranaje de mi cuerpo en su totalidad, tanto como canal expresivo y emocional como físicamente: musculatura, flexibilidad, agilidad, equilibrio. 

Me motiva y estimula la experiencia, mi evolución, mejorar al elegir qué caminos tomar, sentir momentos de mayor libertad, ser cada vez más yo: cuerpo, movimiento, lenguaje, comunicación, interacción, versatilidad, conocimiento.

En algunas ocasiones, cuando dudo de mi propia creatividad, de mi capacidad de crear, de tener estímulos que me motiven, son mi propia conexión, experimentación e investigación las que me muestran esos lugares tan propios, íntimos y pequeños y, tan grandes a la vez…

Mi maestra Laura Liss dejaba la reflexión en el aire: la voz hablada es la que se hereda y la cantada la aprendes, tu propia expresión, la que proviene de ti. Umm, dejo mis pensamientos viajar.

Aire, sostén, resonancia…de nuevo vivencio y ¡me sorprende!, me enamoro.

Practicar, reposar, improvisar, encauzar, nacer, integrar, morir, discernir, aprender, observar, escuchar…

Un miércoles cualquiera, en esa “energía mañanera” fresca y participativa que me da el mediodía, me dejo caer por uno de los espacios del Matadero estimulada por el comentario de un amigo acerca de las posibilidades acústicas y espaciales del lugar.

Una “niña” a oscuras con un foco frente al espejo que desdibuja finas líneas de luz en un espacio diáfano con una “traviesa” reververación me atrapa y no me aguanto. Pido permiso a la vigilante con palabras de empatía y, aromas a bjÖrk y a su niña orgánica brotan de mi voz y juego.

(La fotografía de portada es de Vadim Stein. Conoce más de su fotografía en su porfolio).